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lunes, 6 de octubre de 2014

Calígula

Autor: Albert Camus
Género: Teatro / Drama histórico
Año: 1947
País: Francia
Idioma: Francés
Traducción de Aurora Bernárdez. revisada y completada, según la versión definitiva, por Miguel Salabert.
Editorial Losada, Buenos Aires, Argentina 1949
Páginas: 112

Después de ver la película Calígula y quedar, un tanto fascinado, con el modo de vida romano, sus excesos y desvarios, sus altos y sus bajos; decidí leer el libro, que si bien, cuenta otro momento de la vida de Calígula, que por tiempo o por dirección, no se cuenta en la película.
Debo decir que, son los textos de Calígula, y sus intervenciones, llenas de locura y frenecí, en medio de la cordura, lo que me apasiona de la obra. Sin duda, Albert Camus, muestra como un arco iris, a veces en matices de negro, o de violetas o de azures, o en fin, la manera de pensar de una ser humano que solo busca el amor y la saciedad.
Ahora, de un tiempo para acá, me ha surgido una necesidad por consultar e investigar por la vida de este hombre, bueno, y como muchas cosas en este blog, de un artista, es porque este semestre interpreto el papel de Calígula. No puedo expresar la alegría y la dicha interna que siento al descubrir cosas en este personaje. Frases como: "¿Qué es el amor? Nada, poca cosa. Descubrí que vivir es lo contrario de amar" o "Los hombres lloran porque las cosas no son lo que deberían ser" Muestran a un ser vivo, con la necesidad de saciarse de todo lo que hay en el mundo, y a la vez no tener nada, como él mismo lo dice: "De qué me sirve el poder, sino puedo hacer que cambie en orden de las cosas". Pues un hombre que es el dueño de todo el mundo conocido, le falta una cosa, el mal que aqueja a todos los seres humanos... el amor, sí, el amor.
Si bien, Albert Camus, muestra al personaje en su faceta de locura y fenesí máximos por la muerte de su hermana Drusila, el personaje, muestra grandes momentos de lucides en toda la obra. De esta manera, Camus, juega con la lucides en medio de la locura, con los contrastes de impotencia en medio del poder, la debilidad en medio de la fuerza de un imperio, lo efímero y absurdo de la vida, el valor del poder natural y divino, además del desamor en medio de la compañía y la pompa que acompaña al imperio romano.
Y si bien, la obra es retórica en muchos momentos, la acción en cada díalogo y parlamento están presentes en todo momento. Ahora, la obra arranca con mucha fuerza, es decir, se ve entrar a un Calígula en el ocaso de su reinado e imperio, pero aún así no pierde todas las caracteristicas de la realeza y nobleza romana que lo acompañan, la autoridad y el vigor que acompañan sus ordenes y acciones.
La obra arranca, con la fuerza de un Calígula que le "...es necesaria la luna, la muerte o la inmortalidad, algo descabellado quizá, pero que no sea de este mundo". Un hombre, que busca desesperadamente saciar un hondo vacío en su corazón a cualquier manera, y como no puede hacerlo, pone a todo el imperio a cumplir sus más estúpidos y ridículos caprichos. Ahora, si Calígula es un emperador que nombra como primer senador romano a un caballo, y que ordena a todos los ciudadanos testar a nombre del estado, en lugar de sus propios hijos; un hombre que como él mismo dice: "No puedo creer que las ejecuciones ya no me impresiones... Qué insensible me he hecho... Por eso me es tan fácil matar, porque me es muy difícil morir" o su frase célebre: "mátenlo despacio, que se sienta morir poco a poco". Sí, este es el hombre que se convierte en el dueño del mundo en el siglo I d. C,
Sin embargo, como en toda gran obra, el conflicto de este gran personaje, no sólo gira en torno a este gran personaje, sino, que son los "Patricios" cantores romanos, que cumplen la función de un coro griego, hablando y juzgando los procederes del emperador romano, quienes, por conveniencia, buscan su caída del trono. Además, es su esposa Cesonía, la sacerdotiza de osiris,la que en un principio se muestra compungida por el comportamiento de Calígula, muestra un cambio de ánimo abrupto el acto primero hasta el fin de la obra. Uno se puede alcanzar a imaginar, que tubo que haber pasado en esta mujer, para que apoye a su marido en un 100%, pues es ella quien al abanzar la obra, se convierte en portavoz de las crueles ordenes del emperador.
Como en toda tiranía y dictadura, Calígula cuenta con traidores y aliados en medio de su propia mesa, lo más paradógico es que el lo sabe, y prefiere que todo complot se desarrolle frente a sus ojos, no juzga a sus traidores y tampoco alienta a quienes quieren proteger su vida, por lo contrario, espera el momento indicado, como todo gran estratega, para actuar con sagacidad.
No es hasta el momento de la traición. que Calígula empieza a creerse dios, pues como el mismo lo dice: "Ahora puedo demostrarle a los dioses que un hombre, si se lo propone, puede ejercer su estúpido oficio, sin haber pasado por su estúpido aprendizaje". Se cree inmortal, y piensa que nadie podrá apagar la gran luz que él ha encendido en Roma, sin embargo, como la historia nos lo cuenta, el fin es fatídico, pero Camus le da un sabor agridulce a las últimas palabras de Calígula.
Al igual que Julio César, Calígula se cae por momentos, como obra, pues la obra es retórica y reiterativa para finales del acto tres, y se muestra a un filósofo que  habla de su propia existencia, y se pone, levemente, en un segundo plano, el conflicto principal. Sin embargo, las reflexiones que nuestro gran protagonista hace son épicas.
Calígula, al igual que otros grandes personajes de la historia, cobran gran vida por la pluma de los autores, tanto es así, que a mi parecer, Calígula cobra vida propia y se sale de las manos de Camus, como un hombre que piensa, y como si desde el más allá, hubiera vuelto para expresarle al mundo las causas de su ascensión y las desdichas de su caída, es por esto, creo, que Camus, termina la obra de manera abrupta y un poco simple a mi parecer.
Espero, profundamente, que le pueda hacer justicia a este gran personaje, a la hora de llevarlo a las tablas, donde pertenece.

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